Reseña: M3GAN 2.0- EL TERMINATOR DEL 2025
- Josselyn Radillo

- 27 jun 2025
- 2 Min. de lectura

Ajam, déjame confesarte algo desde el inicio: esta reseña me costó escribir. No porque M3GAN 2.0 sea mala (al contrario, me divertí muchísimo viéndola), sino porque me tomó por sorpresa el cambio de tono y género. No lo analicé demasiado mientras la veía, simplemente me dejé llevar por el espectáculo. Pero al sentarme a escribir, tuve que digerir qué fue exactamente lo que me hizo disfrutar tanto una película que se aleja tanto de sus raíces de horror.
#M3GAN20 deja atrás el tono oscuro y contenido de su antecesora y se lanza, sin vergüenza alguna, al terreno de la acción y el espectáculo sci-fi al estilo #Terminator2. Y sí, al igual que el T-800 de #Schwarzenegger, M3GAN regresa como una antiheroína con agenda propia y core más afilado que nunca.
La historia nos lleva dos años después del infame “incidente” en el que Megan mató a cuatro personas y a un perro. Ahora, su creadora Gemma (Allison Williams) se ha convertido en una activista contra la Inteligencia Artificial, y Megan ha sido relegada al cuerpo de una muñeca inofensiva. Pero cuando el ejército mete mano en su tecnología y crea a “Amelia”, una IA militar con sed de sangre y conciencia propia, Gemma no tiene otra opción más que reconstruir a Megan… esta vez para salvar, no destruir.
Aquí viene la parte difícil de ignorar: la actuación de Allison Williams es, siendo amable, desconectada. Es difícil tomarse en serio sus escenas más tensas cuando su rostro parece estar a punto de soltar una carcajada. Curiosamente, es Megan —una muñeca con voz monótona y casi sin expresiones— quien entrega una interpretación con más peso y presencia. Es frustrante pero también parte del encanto involuntario de la película. Y sí, Violet McGraw (Cady) tampoco entrega su mejor trabajo, aunque se le perdona por su edad.
Pero si puedes mirar más allá de esas debilidades, M3GAN 2.0 es simplemente un ride. Es exagerada, ridícula, visualmente entretenida y por momentos, genuinamente graciosa. La película sabe que Megan se ha convertido en un ícono cultural, no solo por su capacidad de matar, sino por su carisma y su estilo. Aquí, no da miedo: da risa, da golpes, y da gusto verla robarse cada escena.
¿Es esto lo que esperábamos de una secuela? Probablemente no. ¿Es una dirección acertada? Depende de a quién le preguntes. Pero te aseguro que si entras con la expectativa de pasar un buen rato sin tomar nada demasiado en serio, vas a disfrutarla tanto como yo. A veces, dejarse sorprender vale más que encontrar lógica.
M3GAN 2.0 no intenta reinventar nada. Simplemente hace lo que quiere, y lo hace con estilo. Nos leemos en la próxima, y recuerda: BITCH IS BACK!


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